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Febrax: ¿Qué es y para qué sirve?

Febrax: ¿Qué es y para qué sirve?

Febrax es un medicamento de carácter analgésico, antipirético y antiinflamatorio. Se puede encontrar en forma de tabletas, supositorios y polvo para suspensión. Está indicado como auxiliar en el tratamiento de infecciones de las vías respiratorias, así como para el tratamiento sintomático del dolor y la fiebre.

También ayuda a tratar otro tipo de condiciones y afecciones, tales como:

  • Otalgias.
  • Cefalea.
  • Postoperatorio.
  • Postparto.
  • Dismenorrea.
  • Osteomusculares.
  • Procesos dentales.
  • Traumáticos.

Debido a su fórmula, se consigue un efecto en menor tiempo y por períodos más prolongados.

¿Qué contiene Febrax?

Cada tableta de Febrax contiene:

  • 275 mg de Naproxeno sódico.
  • 300 mg de Paracetamol.

Asimismo, el Naproxeno sódico funciona como analgésico, antiinflamatorio y antipirético no esteroideo, por lo que es de rápida absorción. Por su parte, el Paracetamol es un antipirético y analgésico no narcótico cuya acción también se absorbe rápidamente por el organismo.

Presentaciones de Febrax

Además, este medicamento se encuentra a la venta en distintas presentaciones comerciales. Por ello, es importante acudir con un médico para saber cuál es la presentación que más nos conviene para tratar el padecimiento.

  • Febrax en presentación de caja con 5 supositorios de 100/200 mg/mg.
  • Febrax en presentación de caja con 15 tabletas de 275/300 mg/mg.
  • Febrax-Suspensión en presentación de frasco con polvo para reconstituir 100 ml de suspensión. Contiene 125/100 mg/mg.

Dosis y vía de administración

Las dosis varían en función de la presentación del medicamento, gravedad del padecimiento y de las características fisiológicas del paciente. Por consiguiente, se aconseja consultar a un médico antes de administrar cualquier fármaco.

  • Supositorio (vía rectal): en niños de 2-3 años un supositorio cada 12 horas. En niños mayores de 3 años se recomienda un supositorio cada 8 horas.
  • Tabletas (vía oral): se recomienda tomar una tableta cada 6 u 8 horas según la intensidad del dolor.
  • Suspensión (vía oral): en niños de 2-3 años 2.5 ml cada 8 horas. En niños mayores de 3 años se recomienda administrar 5 ml cada 8 horas junto con los alimentos.

Asimismo, para mejores especificaciones respecto a las dosis se recomienda acudir a una cita de valoración para determinar la cantidad adecuada de Febrax.

Medicamentos relacionados

Existen otros medicamentos que comparten fórmula con Febrax, esto con el propósito de que el paciente pueda tener más opciones para tratar oportunamente sus malestares. Entre los principales medicamentos relacionados a Febrax se encuentran:

  • Analgen Forte.
  • Brunadol.
  • Decosil.
  • Bremol.
  • Decosil.

Cuánto cuesta y dónde comprar

El precio de Febrax varía en función de su presentación, disponibilidad y lugar de compra. El precio de este medicamento oscila entre los $120.00 y $200.00 pesos mexicanos.

Cualquier presentación de Febrax puede adquirirse en farmacias de cadena y supermercados, así como también en farmacias en línea y aplicaciones de delivery.

Efectos secundarios

Al llevar a cabo un tratamiento adecuado con cualquier presentación de Febrax no deberían presentarse efectos adversos. Sin embargo, se tienen registros de posibles alteraciones que deriven de un empleo incorrecto de este fármaco o de una reacción alérgica, tales como:

  • Anemia.
  • Dolor de cabeza.
  • Edema periférico.
  • Erupciones cutáneas.
  • Ligera somnolencia.
  • Malestar epigástrico.
  • Molestias abdominales.
  • Náuseas.
  • Urticaria.
  • vértigo.
  • Vómito.

Por lo tanto, en caso de presentar reacciones adversas se recomienda detener el tratamiento de Febrax y acudir con un médico.

Contraindicaciones

Febrax, en cualquiera de sus presentaciones, se encuentra contraindicado en pacientes que presenten alergia o hipersensibilidad al compuesto activo de su fórmula. También se recomienda evitar su uso en pacientes que presenten cualquiera de las siguientes condiciones:

  • Personas bajo tratamiento con anticoagulantes.
  • Insuficiencia renal o hepática.
  • Gastritis aguda.
  • Úlcera duodenal.
  • Anemia.
  • Estados cianóticos.

Asimismo, se prohíbe su empleo en mujeres embarazadas y en periodo de lactancia.